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ALPES
 A la mañana siguiente cuando nos levantamos, comprobamos con asombro que sigue nevando. Todo fuera está blanco y la niebla no permite ver más allá de 20 metros. El refugio está casi vacío. Desayunamos y preparamos las mochilas para la bajada. Llevamos un

LA OTRA HISTORIA
A la mañana siguiente cuando nos levantamos, comprobamos con asombro que sigue nevando. Todo fuera está blanco y la niebla no permite ver más allá de 20 metros. El refugio está casi vacío. Desayunamos y preparamos las mochilas para la bajada. Llevamos un
LA OTRA HISTORIA

A la mañana siguiente cuando nos levantamos, comprobamos con asombro que sigue nevando. Todo fuera está blanco y la niebla no permite ver más allá de 20 metros. El refugio está casi vacío. Desayunamos y preparamos las mochilas para la bajada. Llevamos unas bagas para asegurar la bajada , que está tapada por un manto de nieve ¡ en pleno verano ¡. Este mes de agosto ha sido raro , con condiciones invernales en Alpes y en toda Europa. El clima se ha vuelto loco . Hemos estado en un Mont Blanc invernal.
A las 11:45 comenzamos a bajar, tarde y con mala gana pero no nos vamos a quedar arriba esperando a que cambie el tiempo. Se ve algo de huella pero los agarres a las rocas están tapados por una cuarta de nieve polvo por lo que hay que estar limpiando nieve constantemente.

En algunos tramos verticales de destrepe nos ayudamos con la cuerda anudada. Lo único bueno de esto es que hay menos peligro de resbalones y de que se suelten las rocas. A pesar de que es bajada se tarda tanto como la subida. No se ve a casi nadie y se oyen en la lejanía estruendos de avalanchas. Para calmar la sed y el etress mastico pequeños carámbanos de hielo que cuelgan de algunas rocas. Todo lo fácil que había sido subir al Mont Blanc ahora ya no lo es tanto a la bajada y parece que la montaña nos pone una última prueba antes de permitirnos proclamar nuestra victoria, pues ya se sabe que las escaladas acaban abajo del todo y que la bajada es lo más peligroso . Alex y yo, que voy rezagado, perdemos contacto visual y llego a extraviar la traza de bajada que ha sido borrada por más nieve que sigue cayendo y por la ventisca. Llego a alucinar de tanta dificultad, pues nunca me había encontrado en condiciones tan hostiles en la alta montaña y parece que estoy en la temible cara norte del Eiger mientras limpio constantemente la nieve para encontrar los agarres a la vez que uso piolet y crampones para mantener el equilibrio. El camino lo tengo que ir inventando pues no hay casi nada que me lo indique, sobre todo en los largos tramos en los que no hay cables. Llego incluso a escuchar un zumbido mosqueante a mi alrededor que podría ser de electricidad estática. ¡ Lo que me faltaba ¡ No puedo creer que empiecen a caer rayos . Afortunadamente desaparece el zumbido.

Alex me tiene que indicar el itinerario que está totalmente tapado por nieve. Llegamos nuevamente a la altura del Grand Couloir ( La Bolera ).El bastón que habíamos dejado escondido para la bajada ya no está ¡ te lo dije ¡ . El paso parece totalmente seguro puesto que la nieve y el frío consiguiente mantienen heladas las rocas y el permafrost ( tierra congelada ) y la casi nula presencia de escaladores ( la mayor causa de caída de piedras ) hacen que todo esté más estable.

Pasa Alex sin ningún problema y cuando me toca a mí noto que la nieve está muy blanda y llego a perder pie hasta tres veces. Ya me veo patinando por La Bolera hacia el glaciar del Bionnassay. Menos mal que voy encordado al cable de seguridad. Dejamos un cordino de seguridad en una chapa y seguimos. Dicen que después de haber regresado y pasado este sitio ya se acaban los peligros del Mont Blanc, pero a mi no me lo parece, tal como está la cosa. Seguimos bajando sin ningún camino o traza que nos oriente. La niebla no permite ver muy lejos pero calculamos donde puede estar el refugio de Tete Rouse ( a estas alturas ya no pensamos en llegar al Tramway ).



El desnivel se va acentuando cada vez más y a pesar de la nieve en polvo me llego a deslizar por ella tras perder el equilibrio .Desesperadamente me detengo con el piolet.¡ Pero es que no acaba este martirio ¡ Tras seguir dando tumbos llegamos, al anochecer a Tete Rousse .Este refugio es un auténtico hotel y tiene todo tipo de lujos. Alex está tan obsesionado con beber que se compra a precios desorbitados una botella de agua, una lata de coca cola y otra de sprite. Por la noche después de escribir un poco en el diario me voy a la confortable litera.

Amanece el miércoles 22 de agosto. Me asomo a la ventana y veo que el tiempo se ha despejado y ha dejado de nevar, menos mal , ya podía haber sido ayer. Unos cuervos se paran debajo de la ventana a ver si cae algo, pero nosotros estamos peor que los cuervos pues nuestras reservas de comida están allá abajo, en el coche. Nos disponemos a desayunar con un comedor animado por la presencia de más alpinistas ,cuando por los grandes ventanales vemos una avalancha de nieve polvo por las laderas del Bionnassay .Queda hecha una grabación en video para quien lo dude .El Bionnassay me parece una montaña fascinante por su belleza, con sus empinadas e inestables laderas y su larga arista cumbrera con la berruga .Sin embargo me aterra la cantidad de alpinistas que han perdido allí la vida.

Tras anotar nuestras impresiones en el libro del refugio con dedicatorias a mis maestros Luis Adern ( Napo ) y Juan García ( Pinky) nos equipamos y comenzamos el último tramo de bajada , con un día despejado . Hay nieve hasta más abajo de la cabaña de Rognes . Ya se nota mayor afluencia de gente ante la mejoría del tiempo esta mañana.

Por fin tras una interminable bajada llegamos al Tramway . Yo llego cojeando ostensiblemente .Ahora si que nos sentimos a resguardo y sabemos que se acabó todo el esfuerzo. Tras llegar al coche nos cambiamos de ropa , nos dirigimos a Chamonix y hacemos un poco de turismo con la nueva tradición de visitar el Mac´donalds local donde a Alejandro le da por comer hamburguesas y a mi por beber refrescos . Visitamos el cementerio donde hay auténticas obras de arte de montañeros que quisieron ser enterrados con un piolet ( eso si que es amor a la montaña ). También pasamos por la mayor tienda de deportes de montaña de allí : Snell Sports ( como no tenemos un duro , digo un euro , sólo miramos ) y la clásica foto en la estatua de Saussure señalando al Mont Blanc .

En los días que nos restan no nos quedan ni fuerzas ni tiempo ni dinero para intentar otros cuatromiles previstos como el Gran Paradiso en Italia y el Breithorn en Suiza y nos dedicamos a hacer un poco de turismo a lo pobre por este lado de Francia y por Suiza hasta el día del vuelo de regreso a casita con la satisfacción de haber conseguido un viejo sueño ( truncado para mi el año 2003 ) y un objetivo que nos habíamos propuesto , que casi no logramos debido al mal tiempo y que tuvo una dificultad casi invernal.







Sebastián Trujillo Rivero


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